El gol, buscado y construido durante todo el partido, llegó en el cierre, cuando todo parecía un cero a cero clavado, sin goles. Rompió la tarde del Núñez, atravesada por el recuerdo al Indio Solari, por ese puñado de segundos de silencio que se realizó antes del arranque, porque sonaron Redondos en el entretiempo, porque Caffa, el Héctor, la voz del estadio, camina la calle con la gente y sabe por dónde va la cosa. Y ese gol, a los 85′, lo empezó Nico Gómez cortando en el medio, para Germanier, para Bogado, abierto por derecha, para meterse entre amagues y tropiezos al área, centro atrás y Baltoré, de derecha con desvío, rumbo a la red. 1 a 0, una caricia al alma cruzada de emociones y angustias desde el viernes, un gol para sanar algo y para remarcar lo que siempre hemos sostenido: hay que jugar, hay que ser “graciosos y valientesî, hay que ir para adelante, apuntalados desde atrás, con firmeza, pero para adelante.
Así salió el Lobo a jugar, para adelante, aunque la propuesta de hacerlo sin un 9 le quitó potencia, porque Bogado (y lo demostró después) rinde más cuando se tira atrás, cuando abre la cancha en gambeta y velocidad. En ese arranque lo tuvo Laumann de cabeza, sumó varios acercamientos al arco rival pero sin certeza (un nueve, viejo, un nueve) y se fueron al descanso en cero, con la visita también disfrutando de una sola que el uno sacó por arriba.
La vuelta, con más frío en el ambiente, algunas lágrimas del cielo y el gris que dominaba todo para las queridas tierras uruguayas, tuvo a la visita como protagonista, pero duró un par de minutos, duró hasta que el Lobo se acomodó, hasta que los gurises del medio la volvieron a poner bajo la suela y a jugar. Pinilla mandó al nueve que tiene y le funcionó, porque Bogado se dedicó a lo suyo, a la gambeta y el pique, no a chocar con los centrales. Y aparecieron espacios y Baltoré (de buen ingreso), Germanier, el mismo Bogado, Favre… pero también se iban los minutos.
Hasta que llegó el grito. Nico Gómez (de buen partido) cortó en el medio, toque para Germanier, alargue para Bogado, gambeta, línea de fondo en el área, centro atrás y Baltoré para que gritemos todos a cinco del final. Ese gol que pudieron ser más pero no fueron, porque es fútbol y pasan cosas, dijo una vez algún contrabandista.
Pero lo cierto es que el Lobo va recuperando la memoria: tres victorias consecutivas como local, dos empates fuera de casa, para confirmar nuestra pelea de siempre.
Este es un juego con fuerte peso anímico, de momentos, de jugadores a los que hay que respaldar y ponerlos a jugar en sus puestos naturales, nada más, nada raro. Ah, y el nueve arriba, para que rompa piolas, transformando en goles lo que crean sus compañeros
Los Ricoteros con sus banderas en la cancha, los que nos fuimos reencontrando a partir del dolor por el Indio, con la alegría de la victoria que hará más llevaderos los días venideros… todos en el Núñez aplaudieron a esos gurises que quieren retomar el goce y el placer del juego, porque los queremos “valientes y graciososî a la hora de jugar.
Sintesis
Gimnasia 1: Ramiro Baró; Tomás Palladino, Nicolás Gómez, Juan Casares, Lautaro Altamirano y Facundo Laumann; Felipe Rocca, Agustín Favre y Micael Bogado; Nicolás Germanier y Agustín García. DT: Martín Pinilla
Sportivo Belgrano 0: Leonardo Martina; Leonardo Ferreyra, Jonathan Paíz, Gianfranco Ferrero y Tomás Pennesi; Alfio Lehmann, Jeremías Giménez, Santiago Churchi y Mariano Sagristani; Emanuel Mercado y Juan Bono. Dt: Cristian Álvarez.
Goles: 85’ Baltoré (G).
Cambios: Reinicio Vidal por Ferrero (SB), 62’ Sonzogni por García (G), 67’ Pastorelli por Sagristani (SB) y Tarifa por Mercado (SB), 72’ Baltoré por Rocca (G), Suárez por Casares (G), 86’ Aróstegui por Giménez (G), 92’ Valle por Bogado (G).
Árbitro: José Díaz. Estadio: “Manuel y Ramón Núñezî.