Primera Nacional - NUEVA CHICAGO

A 19 años de la Gloria

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El 9 de junio del 2001, el "Torito" se quedaba con el segundo ascenso a Primera en Córdoba tras vencer 3-2 al Instituto del "Tata" Martino. Así, volvía a la máxima categoría por segunda vez tras 20 años para alegría de una gran generación que no lo había disfrutado. El "Topo" Gómez con dos goles fue el héroe del Kempes.

El 9 de junio del 2001 (sábado) no es una fecha más en la historia de Mataderos. Es una fecha clave, donde se marca un antes y un después en muchos aspectos. Es la fecha en la cual un club pega un salto no sólo de categoría, sino un salto de nivel, un salto de categoría, un salto desde lo mental, un salto en el cual muchas generaciones crecieron pensando en él. Un salto donde muchos sintieron una emoción y una alegría de utopía cumplida. Porque a partir de allí, tanto para propios como para ajenos, Chicago es de Primera, Chicago es siempre candidato, Chicago debe volver a la A. Porque muchos en estos 19 años vieron casi la misma cantidad de años al "Torito" en Primera que en el ascenso, porque ahora cambió la prioridad, ahora "Hay que Ascender".

Porque hasta ese 9 de junio del 2001, pensar en un Chicago en Primera era más utópico que cierto, más irreal y fantasioso que palpable. Un club muy convocante, con varias barriadas detrás, necesitaba ese espaldarazo para consolidar una idea…Chicago es de Primera. Después de años de pelear y de soñar, el "Torito" había llegado a Primera por primera vez en 1981, y allí estuvo dos años; tras la polémica instalación de los promedios bajó en el año 1983. Obviamente que tras ese paso el club siempre intentó volver, pero lo que llegaron no fueron los mejores años; al contrario.

Hasta la creación de la B Nacional a mediados del 86, Chicago deambuló y no pudo pelear un campeonato. Peor, con la creación del segundo torneo de la Argentina, muchos equipos de los históricos de la vieja B, bajaron a la tercera categoría, y sí, Chicago entre ellos. Cinco años estuvo para poder regresar a la B Nacional, y pasaron varios planteles y jugadores de renombre. Pero recién en el 91 volvió a la 2da división y el sueño de Primera volvía a instalarse. Pero salvo los primeros años donde el envión de la vuelta hizo que el equipo entrara a octogonales y demás definiciones; en la segunda mitad de los noventa, nunca dio la talla para soñar con un ascenso. Equipos que se armaban año tras año, donde sostener a jugadores se hacía difícil, y donde el riesgo de descenso se acrecentaba año a año. No sólo eso, la cuestión económica hacía mella y también jugaba en contra. Tal es así que en la temporada 99/2000 estuvo a un minuto de descender, temporada donde sólo pudieron jugar los pibes por una inhabilitación y en la cual se jugaron varios partidos fuera de Mataderos por no poder siquiera abrir el estadio.

Y llegó la temporada 2000/01. El Nacional B estaba en pleno proceso de modificación (cuando no) y ese año descendían 7 equipos…Chicago estaba último en la tabla de promedios. El objetivo principal y casi milagroso era salvar la categoría, que no sólo dependía de hacer una buena campaña, también dependía de una mala de los demás. El "torito" fue en busca de Pascutti. El "Beto" era el DT de moda de la divisional, venía de armar y ascender a Almagro y tomó el desafío de ir al club donde no era para nada querido por su etapa como jugador. A ver, Pascutti en Chicago es como imaginar a Riquelme, Palermo o Guillermo dirigiendo River; o a Ramón Díaz, Gallardo y Astrada en La Bombonera. Claro está, la apuesta era fuerte. Llegaron nombres de renombre, de historia y trayectoria. Volvieron a dar una mano tres de los máximos ídolos del club, "Gomito", Mario Marcelo y "Pocholo" Sánchez; más la experiencia de los "Topo" Gómez, "Palito" Manrique, "Colo" Farías, Martens y Velázquez. Y los que llegaron a sumar y fueron importantes; Herbella, Orsi, Barbona, y chicos del club, no tan chicos ya como Jesús y Argüello.

Pero lo del "Beto" no duró lo que esperaban los dirigentes. Siete partidos, con 3 victorias (una ante All Boys de visitante) y 4 derrotas, muchas para un tipo nada querido en el barrio. En medio de una salida tumultuosa tras perder con Tigre, se fue por la noche y el panorama era muy oscuro. Quedaban menos fechas y el promedio prendía fuego. Y asumieron en forma interina dos héroes del 81, Jorge Traverso (arquero y capitán de aquel momento) y Roberto Vega. Y mientras la dirigencia buscaba bomberos para apagar el fuego de los promedios, la dupla empataba en cancha de Rácing ante Arsenal y le ganaba a Quilmes 2-0 en Mataderos, dos rivales de los más complicados. El "Torito" quedó libre y la dupla fue ratificada en el cargo. De ahí hasta fin de año llegó una gran racha de partidos ganados, algunos empates y una sola derrota en Gerli. El equipo encontró un once titular, una forma de jugar y una dupla letal, Gómez-Gómez, el Topo y Gomito. Apoyados en Jesús, en las ganas de Farías y Martens, en el juego, la experiencia y la voz de Pocholo, y en la solidez de los centrales y el arquero. De a poco Chicago salió del fondo, escaló en la tabla de posiciones y de promedios, era el 4to atrás de los tres poderosos de arriba, Quilmes, Banfield y Arsenal. Y a falta de tres fechas logró lo que parecía imposible, se salvó definitivamente del descenso y empezó a ver con otras ganas el reducido. Todo lo que llegaba era "regalo", venía de arriba, era "el premio". Y así llegó al reducido, donde en primera instancia le tocaba San Martín de San Juan con ventaja deportiva a favor, es decir, a igual resultado, pasaba el de Mataderos. Pero parecía que en San Juan se terminaba todo, 2-0 abajo, un expulsado y un penal errado al cabo del primer tiempo. Pero estos hombres dieron muestra de lo que podían, 2-2 final y 1-0 en Mataderos para meterse en cuartos. Y allí lo esperaba una de las revelaciones, Gimnasia de Concepción del Uruguay, con ventaja a favor de los entrerrianos. Y en la previa al partido de idas, se empezó a hablar de premios, de no acuerdo, de diferencia entre jugadores y directivos, y lo peor, que todo salió a la luz porque el mismo "Topo" Gómez lo declaró en medios partidarios. Chicago llegó a la cancha en medio de un clima enrarecido, la gente estaba ofuscada por aquellas declaraciones y encima, la visita ganó 1-0 en tiempo adicionado con un zapatazo. Ufff, la salida fue caótica, todos afuera esperando a los protagonistas, y más que nada al goleador. Claro, la gente y el famoso discurso barrial de "fueron para atrás", "no arreglaron la plata". Charla de por medio en vestuario días siguientes, fueron la antesala de algo heroico. El "verdinegro" debía ganar por dos goles en Entre Ríos, donde nadie en todo el año lo había hecho. Y jugó su mejor partido, y ganó 2-0 con goles de Gomito y Pocholo. Pero lo esperaba Quilmes en semifinales. El "cervecero", una especie de talón de Aquiles en la historia de Chicago, llegaba de perder la final con el Banfield de Garrafa Sánchez. Fue 1-0 en la ida en un durísimo partido, y la vuelta también tuvo su cuota de heroísmo. Bajo un diluvio pocas veces visto en una cancha, en un terreno donde había que levantar primero la pelota para tirar un centro, sin "Gomito" (baja en la misma concentración por un problema con su hija), Chicago debía no perder. Y la lluvia lo ayudó porque emparejó todo, aunque Velázquez y el travesaño en la última de Alayes fueron los ídolos de la tarde. El 0-0 metía al de Mataderos en la final. Y nada más ni nada menos, frente a Instituto, el mejor de la fase regular, que había sido sorprendido por Banfield en semis. El "Tata" Martino era el DT y allí descollaban "Miliki" Jiménez, Mauro Amato, Brusco, "Loro" Jiménez, Cervera, Felicia, Rimoldi, entre otros.

La ida fue una semana antes, el 2 de junio. Todavía sin "Gomito", la gente explotó la cancha, que rebalsaba y hasta se "habilitó" sobre la marcha un sector de platea en construcción. A esta instancia, ese plantel de "HOMBRES" tenía un solo objetivo y nada ni nadie lo impediría. "Palito" Manrique, el jugador 12 de ese equipo, anotó el 1-0 a los pocos minutos. Y Chicago sostuvo la ventaja. Sabía que de visitante era fuerte. Y llegó el día clave, el 9 de junio.

Clavadas las 00 de ese sábado, cuando el viernes 8 le daba lugar al sábado 9, centenares de micros, combis salieron del barrio. Escuelas, vecinos, clubes barriales, empresas, todos se animaban a "sacar un micro". Ya para el mediodía del sábado, en los alrededores del Kempes (Chateaux Carreras en ese momento), cerca de 10.000 hinchas mostraban sus ganas y sus colores verdes y negros. Pocas veces tanta gente se trasladó de una provincia a otra. Abuelos con nietos, padres con hijos, grupos de amigos, generaciones mezcladas buscando un solo objetivo que era impensado, la vuelta a Primera, que pocos de los presentes habían disfrutado. Pero claro, había que al menos empatar con el poderoso Instituto. Y para sorpresa de todos, el "Torito" salió con todo a liquidar el juego. En 10 minutos ganaba 2-1 con goles de Sánchez y el "Topo", previo empate de Felicia (invasión de área) tras un rebote de un insólito penal cobrado por el Sargento Giménez, el rival menos pensado. Pero a segundos de terminar la primera parte, Velázquez tuvo su primer error en todo el reducido, rebote largo y penal. Para peor, Giménez le mostró la roja al arquero. Y, como pasaría 5 años después en la misma cancha, mismo arco y en una final, Chicago perdía a su arquero y obviamente tenía que resignar un jugador de cancha. Y salió Jesús, que estaba volviendo locos a los defensores locales, pero claro, había que aguantar y nada mejor que el "Topo" sólo arriba para pelear cada pelotazo. 2-2 se fueron al vestuario y con un gol nomás, Instituto subiría a Primera. La visita aguantó los primeros 15 minutos, donde Ríos reventó el palo de un cabezazo y donde otro centro provocó un lío en el área…pero nada más. Minuto a minuto los cordobeses se fueron quedan sin fuerzas y las dos líneas de cuatro visitantes estaban muy bien paradas. Pero para no llegar hasta el pitazo con el corazón en la mano, en la hora exacta, a los 45 minutos, Frangella (arquero suplente), con un dedo roto y el 2 agregado al buzo de Velázquez para transformarse en el 12, descolgó un centro bárbaro y de zurda habilitó al "Topo" que tuvo una corrida memorable, la corrida de todos los tiempos, para cuando enfrentar a Klimowicz (hermano del delantero) picarla como si fuera un partido de barrio y desatar un grito ahogado por 18 años…CHICAGO ES DE PRIMERA. Llantos de emoción y de incredulidad, llantos de sueño cumplido, llantos de padres que podían volver a compartir esa emoción, pero ahora con sus hijos. El llanto del pueblo, el llanto feliz del laburante, el llanto caliente y suave de la victoria. Una locura el estadio, la locura que aquellos con pelo verde dentro del campo transmitieron. La locura de las utopías logradas, porque nada es imposible, sólo tarda un poco más, y Chicago tardó casi 20 años, pero lo hizo y dio el salto de calidad que necesitaba para despegar del lugar común del ascenso hasta estos días, que, con muchos errores, muchos más que los aciertos, hacen pensar a propios y extraños, que Chicago es de Primera.



SINTESIS

Instituto (2): Javier Klimowicz; Leonardo Moyano, Sebastián Brusco, Ariel Lencinas, Guillermo Rodríguez; Damián Felicia, Jorge Priotti, Walter Jiménez; Raúl Antuña; Marcelo Ríos y Mauro Amato. DT: Gerardo Martino.

Chicago (3): César Velázquez; Leonardo Orsi, Juan Manuel Herbella, Facundo Argüello, Adrián Barbona; Leonel Martens, Alejandro Farías, Héctor Sánchez (68, Julio Serrano); Cristian Gómez (65, Hernán Manrique); Ariel Jesús (42, Flavio Frangella) y Oscar Gómez. DT: Traverso-Vega.



GOLES: (3) Sánchez (NCH), (7). Felicia (I), (11) y (90) Oscar Gómez (NCH), (44) Brusco -p- (I).

INCIDENCIAS: (7) Velázquez (NCH) le atajó un penal a Mauro Amato (I).

EXPULSADOS: (42) César Velázquez (NCH), último recurso.

ARBITRO: Daniel Jiménez (mal).

ESTADIO: Chateaux Carreras.

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