Federal A - OLIMPO 2 - INDEPENDIENTE DE CHIVILCOY 1

Olimpo los mandó al Diablo

Olimpo, Aurinegro, Bahía Blanca, Independiente, Rojo, Chivilcoy
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El aurinegro, que sufrió la expulsión de Brian Guille a los 35 segundos, venció 2-1 a Independiente de Chivilcoy y es semifinalista del Federal A.

Largo el aire contenido y arranco…

¡Qué partido!

Es difícil analizar el aspecto deportivo desde el punto de vista periodístico cuando el juego se desnaturaliza por un arbitraje escandaloso y altamente tendencioso, una situación recurrente y sin límites en este bendito torneo Federal A.

Esta vez me va a tener que saber entender. Más que una pintura general de un encuentro tenso y de alto voltaje, creo que es más interesante una crónica de ciertos hechos bochornosos que dejó, increíblemente, el ánimo del que ganó en llamas, que fue Olimpo, que con uno menos durante todo el cotejo, pudo con el siempre sospechado Independiente de Chivilcoy: 1-0 y a otra cosa. O mejor dicho a semifinales.

El primer golpe de escena surge a los 35 segundos, cuando Brian Guille, en un saque lateral, le aplicó un fuerte codazo a Matías Nizzo adelante del referí José Díaz. El 10 tomó represalia de un empujoncito anterior del 5 visitante y fue correctamente expulsado por roja directa. Cualquiera puede llegar a pensar, y seguramente va a estar en los ciertos: “por estas reacciones infantiles este pibe, que es distinto por donde lo mires, hoy no juega en la Primera división del fútbol argentino”.

El estupor enmudeció a los hinchas y el cielo oscureció un Carminatti que no podía asimilar el duelo.

El dueño de casa se rearmó: 4-3-1-1, con Amarilla de enlace entre los volantes y el único delantero (Da Silva) y Ham jugando más adelantado que de costumbre, sabiendo que el “Patrón” Cevasco iba a tener que cubrir más metros a lo largo y a lo ancho de un terreno mojado por todo lo que había llovido.

Pero el Diablo iba a meter la cola y la primera gran injusticia no se iba a hacer esperar. Aquino pescó un rebote cerca del cuadrante mayor contrario, sacó un centro rasante y Marcos Salvaggio, adelantado un metro y un poquito más, definió frente a un Villar sorprendido. Acá, la responsabilidad no pasa tanto por el juez principal, sino por el asistente N° 1, Guido Córdoba, que corrió hacia la mitad de la cancha convalidando un gol cuando el off-side era claramente visible y sancionable.

“Hay que tocar a los palos (por los líneas), no al árbitro”, estaría diciendo el ex presidente Jorge Ledo desde algún lugar del más allá.

Mientras las quejas se multiplicaban en cada rincón de un estadio enardecido, los jugadores del aurinegro corrían y metían con los ojos rojos de impotencia, frente a un adversario que se había hecho del balón, tocaba corto, era prolijo y se regocijaba, a más no poder, con la desesperación de un conjunto bahiense que no perdió los estribos ni siquiera en el momento más espeso y delirante del partido.

Encima que había empezado a chispear, la gente le dedicaba un “hijo de p…, hijo de p…” a Díaz cada vez que pitaba “manchitas” y faltas menores para un mismo lado: para el visitante.

Olimpo estaba herido, pero entero. Se notaba a la legua que con uno más, era más equipo que este apático, mediocre y limitado Independiente.

Un pelotazo largo de Capraro encontró a Ham suelto por izquierda, el “Turco” se acomodó para darle el chanfle con derecha, sacó el remate y la pelota dio en la mano de Tumbessi dentro del área. Penal clarísimo que Díaz, que no puedo asegurar si venía con la orden de perjudicar a Olimpo aunque con su accionar lo estaba dando a entender, no pudo dejar de cobrar. Claro, el partido estaba siendo televisado en directo por la TV Pública.

Ham metió un golazo al ángulo desde los doce pasos y el trámite se encaminaba a la normalidad. Díaz aplicó bien la ley de la ventaja pero ni siquiera amonestó a Lamolla por un trancazo primero y un agarrón después a Amarilla, y el chivilcoyense dejaba el 4-1-4-1 para pasar a un 4-1-3-2, con la intención de que el capitán (Salvaggio) pueda conseguir al menos una sociedad de tres cuartos hacia adelante, justamente donde este elenco con mala fama no tenía consistencia ni control.

A los 33, los Dioses espantaron al Diablo, porque Gustavo Mendoza, que no suele hacer goles, y menos de cabeza, ganó en el área chica, metió un frentazo abajo y hacía posible, a esa altura y como estaba todo, un 2-1 inimaginable.

Comenzaba otro encuentro. Olimpo le tiraba la historia encima, ponía de garantía su corazón para aguantar cada centro del oponente y cada pitazo de un colegiado que, en 100 minutos (lo que duró el duelo) sancionó 19 foules a favor del huésped y 6 para el locatario.

Para el segundo tiempo, Carlos Mayor dispuso el ingreso de Affranchino por el intrascendente Ortega y el dibujo táctico mutó a un 4-3-2, con Amarilla de punta, puesto que seguramente ocupará en la semi debido a la suspensión (¿una fecha o dos?) que va a sufrir Guille.

Affranchino le dio respiro a todos, aunque el asistente 1 levantaba la bandera insistentemente y Olimpo, que dependía de un pase al vacío o de alguna escapada que a esa altura podía llegar a ser memorable, no podía progresar.

El mejor de la fase clasificatoria, con 10, jugó de la misma manera que lo hace con 11: presionando para que el rival no lance, superándolo con dinámica y doblegando el esfuerzo físico sabiendo que en ese aspecto los “mata” a todos corriendo.

A los 18, Amarilla le dio al travesaño y un minuto más tarde otra vez el horror se apoderó de la tarde: Ham lanzó el córner, Lungarzo, que dudó en salir a cortar, chocó con un compañero y Sebastián Alvarez, por detrás de todos, empujó el balón a la red. Pero no, no hay que ser ingenuos, si uno de Rojo cayó, en este caso el arquero, había que cobrar la falta. Y así sucedió. Increíble. Volvió a pasar, porque en el 2-1 del primer día de este mes (programación 32), en el mismo escenario, le habían anulado un tanto legítimo por foul de Da Silva que no vio nadie por el simple hecho de que no existió.

Olimpo llegaba con más claridad que un contrincante que solo complicó con disparos de afuera, que se originaron, justamente, por despejes al medio (es para corregir) de los defensores del que iba arriba del marcador.

Díaz dio 6 minutos de descuento, después uno más, y al ratito otro… ¿Hasta cuándo? A los 51, cobró foul del aire --si porque no había nadie cerca— a Bernal a 50 metros del área grande, y esa pelota que fue al arco, ejecutada por Caseres, fue despejada en la línea por Seba Alvarez.

Voy a cerrar este comentario sin saber cual es el rival de Olimpo, porque en este preciso momento, Sarmiento de Resistencia y Ciudad Bolívar empatan 0-0.

Mientras algunos jugadores dejaban el césped con lágrimas inocultables, el “Ohhh, vamos a volver, a volver, a volver, vamos a volver…” le hacía un corte de manga a las injusticias, que está vez no pudieron abofetear al bien. ¿Saben por qué? Porque Dios dominó al Diablo.

La síntesis

Olimpo 2 (4-1-3-2)

Villar
Mendoza
Capraro
S. Álvarez
Perotti
Cevasco
Amarilla
Ham
Ortega
Guille (c)
Da Silva

DT: Carlos Mayor

Independiente CH 1 (4-1-4-1)

Lungarzo
Tumbesi
N. Rodríguez
Lamolla
Aquino
Nizzo
Mosqueira
Montero
Visser
F. Cáseres
M. Salvaggio (c)

DT: Alberto Salvaggio

PT. Goles de M. Salvaggio (I), a los 8m., Ham (O), de penal, a los 26m. y Mendoza (O), a los 33m. A los 35 segundos fue expulsado Guille (O).

ST. No hubo goles. A los 42m. fue expulsado Carlos Mayor (DT de Olimpo).

Cambios. 45m. Affranchino por Ortega, 75m. Di Buo por Mendoza, 80m. Ledesma por Da Silva y D. Ramírez por Amarilla y 86m. Lazza por Ham, en Olimpo; 59m. Bernal por Tumbesi, en Independiente.

Amonestados. Perotti (17m.), Amarilla (61m.), S. Alvarez (67m.) y D. Ramírez (93m.), en Olimpo; M. Salvaggio (19m.) y Montero (88m.), en Independiente.

Arbitro. José Díaz.

Cancha. Olimpo.

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