Rosario Central perdía 2 a 1 con Atlético, cuando los problemas comenzaron con el segundo tanto del local, debido a que la hinchada "canalla" se trenzó con los policías, quienes reprimieron a los tiros con balas de goma a la hinchada, que comenzaron a tomarse a golpes de puño con los efectivos. Miguel Ángel Russo fue a separar, pero los disparos no frenaron y el juego se tuvo que detener.