Los delincuentes quisieron entrar en el estadio Nuevo Francisco Urbano, llegaron a forcejear el portón de la cancha. El sereno que se encontraba allí, rápidamente llamó a la policía y advirtió de la situación.
Cuando la policía llegó al lugar con dos patrulleros, reviso si había alguien adentro del estadio y no encontraron nada ni a nadie.