Y lo empezó ganando por un mal despeje de Cabral; el 6, ex Racing que intentó pinchar la pelota y cuando lo iba a hacer, otro experimentado, el 5, Jara (ex EDELP y Boca) no lo vio y empeyo; por lo cual la pelota quedó a la deriva para que aparezca Olivares y clavara un maravilloso gol, lejos de la estirada de Galvan, el amigo del mundialista Paredes, estableciendo el 1-0. A la postre final.
Pero debió pasar mucho para llegar a ese pitazo final, de un Loustau que dejó (para ser generoso) varias dudas, un par de penales y faltas no cobradas para un Almirante que hasta quedarse con 10, por la expulsión de Fernandez, fue superado en todos los rincones. Y recién en el final, obligado por el resultado y circunstancias, salió del fondo. Pálida imagen de los dirigidos por El Lobo Montenegro (ex futbolista del Gallo). A quien ni los cambios le taparon el espectro de su equipo.
El Gallo pudo y debió haber ganado por más amplio margen. Por ser compactos y ambiciosos. Lo tuvieron Gaston Gonzalez, Kubiszyn, Toloza y algún remate desde afuera, apenas alto, en un triunfo fundamental. Ya que lo anímico es clave y achicar la brecha en el historial también lo es. Para un club que sabe, debe y necesita volver a 1ra. Con la fuerza de todos.
Lo mejor del mirasol fue el reconocimiento, en su camiseta, para Indio. El dueño de casa también le rindió tributo a Carlos Alberto Solari, con la pancarta mostrada previo al inicio de este destacado partido de ascenso y la música ricotera que sonó, en la previa; desde bien temprano en el Nuevo Urbano. Donde una multitud dijo presente. La cual jugó un rol clave desde las 3 tribunas (la otra fue para los directivos visitantes) del moderno estadio donde se redondeo, desde lo deportivo, un hermoso fin de semana. A 9 años del último ascenso. Morón va, sueña y en las próximas 2 fechas irá a Bolivar (hoy 3ro) y Ferro para el clásico del Oeste.