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Matías Villarreal: "Tengo una deuda pendiente conmigo mismo"

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Matías Villarreal, hoy jugador de Estudiantes de Buenos Aires, recordó sus años en Independiente Rivadavia y aseguró que tiene una "deuda pendiente" consigo mismo en la Lepra, pero "no le tengo que demostrar nada a nadie".

"En un montón de años en el club me quedaron cosas pendientes, no tuve la suerte de conseguir continuidad aunque sea un semestre, siempre alternando banco y no banco. Tengo una deuda pendiente conmigo mismo, no le tengo que demostrar nada a nadie. La última vez que fui con Estudiantes el hincha me hizo sentir su cariño como hubo también algunos que no entienden que hoy tengo que defender otra camiseta como lo hice con la de la Lepra", dijo en diálogo con Ovación.

Y agregó: "Es el club del cuál salí, del que soy hincha y quiero muchísimo. Seguro y si las cosas se dan volveré para saldar esa deuda más que nada personal".

Villarreal llegó a Independiente Rivadavia de la mano de Jorge Griffa tras dos años en Deportivo Guaymallén, previamente había hecho las infantiles en Luján de Cuyo.

"Tuve la suerte de firmar el contrato profesional a los 16 años, era muy chico. En enero de 2008 el Ruso Ribolsi me subió al plantel profesional. Mi debut fue con Jorge Ghiso ante la CAI en el 2009", recordó Villa.

"Siempre jugué como volante central, de chiquito también fui arquero pero termine jugando de 5. El Negro Quintero fue el que más me hizo variar porque jugué como volante por la izquierda y más reciente con Alfredo Berti jugué de interno por la derecha con tres mediocampistas. Pero toda la vida en la misma posición, volante central", comentó sobre su puesta dentro de un campo de juego.

En sus años en la Lepra compartió plantel con grandes jugadores y nunca pudieron lograr el tan ansiado ascenso: "Se tuvo mucha mala suerte, el club tenía poder adquisitivo y pagaba salarios anormales para la categoría, quizás eso hizo que algunos encontraran una cierta relajación. Se trajo futbolistas de muchísima jerarquía como por ejemplo Ariel Ortega, el Rengo Díaz o el Ogro Fabbiani, pasaron futbolistas de mucho peso pero nunca se nos dio o nunca se armó un buen grupo tanto deportivo como humano para que se nos diera lo que todos querían".

"Fue un club modelo para la categoría con un lugar propio para concentrar, no se tuvo suerte y por ahí nosotros (los jugadores de inferiores) nos vimos un poco perjudicados entendiendo la necesidad de esa dirigencia que era ascender, como la de todos los que estábamos ahí y eso imposibilitaba el desarrollo de tantos buenos canteranos que hoy están desparramados jugando en todo el país o en el exterior", añadió.

-¿Qué rescatas de tus años en la Lepra?

-De la Lepra puedo sacar todo en cuanto a lo técnico y a la experiencia personal. No porque me haya tocado o esté enojado, son todas experiencia de vida, les diría a los clubes que primero miren que tienen en sus inferiores y prepararlos para que cuando les toque jugar en primera.

-¿Qué consejo les podes dar a los chicos que están arrancando en primera?

-Hay que recalcar que la voluntad y los sueños que uno tiene son el motor, por esos sueños uno se levanta y lucha día tras día. No hay que darse por vencidos, en el camino te vas a encontrar con técnicos que te quieren y técnicos que no, con planteles más complicados y menos complicados, con compañeros buenos y malos. Es un ambiente que por ahí se acerca mucha gente por conveniencia y es un deporte muy ingrato donde te valoran poco, la gente cree que te valoran mucho. Es una linda profesión cuando jugás, pero fea cuando te toca pelearla.

-¿Qué pensás de la situación actual de Independiente?

-Después que se fue Daniel (Vila) se hizo difícil el tema económico y sumado que pasaron cada nefasto que dañaron muchísimo más la grandeza de Independiente Rivadavia en Mendoza. Tienen que hacer un mea culpa y entender que se puede estar más mal de lo que se está, tienen que respetar al futbolista sosteniendo una economía. Hoy en día ni con un fidecomiso pueden lograrlo. Lo que es positivo es que en estos últimos dos años les dieron la continuidad a los chicos de la casa. Quizás sin querer se dieron cuentas que el club se puede sustentar tranquilamente con futbolistas de las entrañas del club, y esos jugadores van a querer la camiseta más que cualquier otro. Santi Úbeda, Juli Navas y el Cheche Sánchez dieron muestra que los dirigentes tienen que dejar de mirar hacia afuera y mirar en lo interno potenciando a las inferiores de donde van a salir futbolistas que con rodaje empiezan a tener valor en el mercado.

-¿Del hincha qué podes decir?

-No cualquier club te lleva 15 mil personas en un partido, lo que ha hecho la gente por el equipo es fabuloso. Son muy pasionales y lo demuestran con actos más allá de ir a la cancha y alentar.

-¿Te ves ligado al fútbol cuando termines la carrera?

-Yo ya me veo técnico. Averigüé y amagué varias veces con empezar el curso, pero las obligaciones y otras prioridades me lo han impedido, pero si lo quiero hacer. No me veo lejos del fútbol después de mi carrera profesional, me cuido al máximo para durar bastante tiempo en el fútbol pero estoy convencido que voy a ser técnico.

-¿Un jugador en tu puesto?

-Nunca tuve un jugador predilecto, me encanta ver fútbol y mucho. A la hora de elegir en este momento me gusta mucho Fabinho (volante central del Liverpool), es muy completo. Después están los Busquets que son más finos. Y quizás uno menos conocido es Nicolás Medina que lo tuve de compañero en la Lepra, en mi posición me hizo dar una vuelta de rosca en cómo veía el fútbol, es un fenómeno, tenía un juego como el de Guardiola. De hecho a Guardiola lo vi en miles de videos, no es buen técnico porque sabe un montón, sino por cómo jugaba. Me quedo con Guardiola.

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